Córdoba es una ciudad milenaria, apasionante y profunda…donde sus callejas, balcones y patios guardan increíbles leyendas.

viernes 11 de diciembre de 2009

Menahem ben Saruq

Poeta hebreo que nació en Tortosa (por entonces Turtusha ) en fecha indeterminada entre el año 910 y el 920.
Aunque pasa su infancia en la capital del califato,Córdoba, siendo autodidacta ya que no tuvo medios para el estudio. En el año 959 se pone al servicio de la familia ben Saprut.
Su primer protector será Yishaq ibn Hasdai, padre de Hasdai ibn Shaprut (del que ya hemos hablado), famoso mecenas. Menahem hará de secretario y poeta de la familia.
A la muerte de Yishaq, Menahem continúa con su función bajo su hijo, escribiendo numerosas cartas de carácter diplomático, las cuales envía Hasdai a los notables de su tiempo; entre ellas destaca la enviada en el año 954 a José, Rey de los Jázaros.
Menahem escribe el Mahberet, diccionario de raíces hebreas, el cual es duramente criticado por Dunas ben Labrat; estas y otras circunstancias le hacen perder el favor de su protector Hasdai ibn Shaprut.
Comienza posteriormente una etapa dura para Menahem ben Saruq, el cual es golpeado en presencia del Hasdai por el califa, viendo luego cómo su casa es destruida un día de fiesta solemne.
Menahem al verse tratado injustamente por Hasdai, al cual escribe una sentida carta, pero no parece surtir ningún efecto.

Parece que no volvió a recuperar su puesto no sabiéndose nada sobre su vida posterior y fecha de su muerte.
El estilo de Menahem como poeta no representa grandes novedades, en lo referente a la forma, respecto a la poesía litúrgica anterior, aunque la lengua utilizada es sobre todo la bíblica. Tampoco se aprecian influencias de la literatura árabe del entorno. Se está en los inicios del renacimiento del hebreo clásico, así como de la poesía secular.

jueves 10 de diciembre de 2009

Todos los cordobeses contra el Inquisidor...


La Inquisición no tenía potestad sobre los no bautizados, por lo tanto, tampoco sobre los judíos. Aunque sus víctimas fueron los judíos y los árabes que, después de bautizados, volvieron, o creían que volvían, a la práctica de su antigua fe.
Los nombres que se le han dado han sido muchos, entre ellos, marranos, conversos...
Para una ciudad como Córdoba donde la multiculturalidad ya existía desde hacia siglos, fue un enorme filón para enjuiciar y enviar a la hoguera a miles de personas en nombre de un Dios.

En Córdoba, el Santo Oficio debe su leyenda negra a individuos como el siniestro Diego Rodríguez de Lucero, inquisidor de la diócesis de Córdoba en la primera década del siglo XVI. Lucero condenó a la hoguera a más de doscientas personas en poco más de cuatro años. Y presidió el más sanguinario de los autos de fe celebrados en España, que acabó, en pocas horas, con la vida de más de cien personas.

El descontento de la población cordobesa hizo que en diferentes ocasiones apelaran al Inquisidor General así como al rey Fernando por la destitución del inquisidor por su crueldad, fanatismo y violencia no consiguiendo su propósito en los cinco años próximos.
La intransigencia y crueldad del inquisidor Lucero en la utilización de torturas despiadadas, hacían que cualquier persona dijera lo que éste quería llevando a la hoguera a mucha gente que jamás habían hecho nada, solo por el comentario de algún vecino malicioso.
Y esto, acabó por suscitar la animadversión de los cordobeses, que, con la venia del marqués de Priego, se levantó en armas contra Lucero un 9 de noviembre asaltando la cárcel inquisitorial, que no era otra que el Alcázar de los Reyes cristianos, y soltando la increíble cifra de cuatrocientos presos, que se encontraban dentro. El inquisidor, ante la magnitud de los hechos, se vio obligado a escapar en una mula por la puerta del huerto del Alcázar
Los cordobeses, con todo, continuaron, largo tiempo, respirando por la herida, y, cerca de 1571, Pedro Gutiérrez, nieto de Pedro López Racimo, hebreo depurado por el Santo Oficio, hubo de comparecer ante los magistrados de la Inquisición de Córdoba, acusado de haber dicho que, en tiempos de Diego Rodríguez de Lucero, muchos paisanos habían muerto sin culpa.
Lo cierto, sin embargo, es que la Inquisición de Córdoba fue, a lo largo del siglo XVI y después de que el pueblo fuera contra el inquisidor, una institución de escaso relieve y que, de hecho, el número de condenados a la hoguera después del trágico mandato de Diego Rodríguez de Lucero no pasó, a todas luces, de las dos decenas.
El auto de fe, en efecto, se convirtió, poco a poco, en una especie de confesión pública, y la mayoría de los procesos inquisitoriales se saldaba, por lo visto, con la prescripción de un par de oraciones y alguna que otra misa. Y los magistrados del Santo de Oficio de Córdoba se volvieron comprensivos y benévolos y tenían en cuenta, según sus dictámenes multitud de circunstancias atenuantes
El empleo del tormento, contra lo que se suele pensar, fue ya inusual en el Santo Oficio de Córdoba. No era extraño, por lo demás, que los acusados fuesen puestos en libertad por defecto de probanza. Así ocurrió, a modo de ilustración, con Alonso de Castro, soldado de Lucena, pueblo de Córdoba, que, sospechoso de haber alabado a los luteranos, fue, empero, absuelto y liberado el día 24 de octubre de 1563.
Pedro Jurado, carpintero y vecino de Córdoba, compareció, allá por el año 1571, en auto de fe; había sostenido que la promiscuidad no era pecado, y que el hombre que no mantenía relaciones sexuales con varias mozas, literalmente y de acuerdo con la trascripción de Rafael Gracia Boix, «no era hombre, sino un mariconazo»; fue condenado, sin más, a reconocer lo errado de su opinión.

El fenómeno de las denuncias falsas estaba más extendido de lo que se suele creer. Existían y estaban castigadas, con penas muy rigurosas. Sirva de ejemplo el caso de Francisco Guerra que denunció a ciertos presuntos luteranos y recibió, a cambio, trescientos azotes, una multa exorbitante y once años de destierro; o de Juan Guillén, pastelero, que, con la colaboración necesaria de Gonzalo Rosado, servidor del calumniado, acusó a su suegro de seguir la secta de Lucero y hubo de sufrir, a modo de recompensa, cuatrocientos azotes y seis años en galeras; o de Juana Pérez, que testificó con malicia en contra de su propio marido y recibió, el día 19 de marzo de 1564, medio centenar de azotes en castigo de su culpa.
El pueblo llano ignoraba por completo las sutilezas de la doctrina cristiana y, de hecho, cabe atribuir gran parte de las amonestaciones de los magistrados del Santo Oficio de Córdoba a superstición.
Andrés Hernández, vecino de Baeza, hoy pueblo en la provincia de Jaén, depuso, a principios de la década de 1590, ante los magistrados del Santo Oficio; había dicho, en público, que la simple fornicación no era, en absoluto, pecaminosa, y que, en fin, «más valía ir a las mujeres que a las borricas»; el reo se comprometió a escuchar una misa y el caso quedó, de inmediato, cerrado.
Hubo, por lo demás, algún que otro penitenciado en Córdoba, a lo largo del Quinientos, por haber falsificado una prueba de limpieza de sangre. Fue el caso, sin ir más lejos, de Francisco y Pedro Gutiérrez, hermanos, nietos del hebreo Pedro López Racimo, ambos escribanos, vecino el primero de Baena y el segundo de Córdoba; uno y otro se acogieron a cierta amnistía y la causa, en consecuencia, quedó sobreseída cerca de 1571.
Fue, asimismo, el caso de Juan de Baena, vecino y juez de Córdoba, que ocultó su origen hebreo con miras a ingresar en la corporación pública; fue condenado, una vez descubierto, a pagar una sustanciosa sanción económica y hubo, en fin, de cumplir un año de destierro. Juan de Baena arrastró consigo a nueve amigos que, por hacerle un favor, habían testificado que el buen hombre era cristiano rancio, a sabiendas de que no era cierto.
Lo cierto, sin embargo, es que el número de hebreos penitenciados por el Santo Oficio de Córdoba después de la destitución de Diego Rodríguez de Lucero fue, a todas luces, escaso; la comparecencia pública de una decena de cristianos nuevos, vecinos de Baeza, el día 18 de abril de 1574, fue, sin lugar a dudas, extraordinaria; ninguno de los conversos, por cierto, acabó en las llamas de la Inquisición; los sucesores de Lucero, en efecto, poco amigos de recurrir a la hoguera, dictaron contra la mayoría de los comparecientes penas de cadena perpetua y confiscación de bienes.

El caso de Antonia de Buenrostro, viuda y natural de Córdoba, fue, a lo que parece, el primero de una muy larga lista. Compareció ante los inquisidores del Santo Oficio cerca de 1571, acusada de haber invocado demonios, y fue, de inmediato, absuelta por defecto de probanza.
Las hechiceras, en cualquier caso, fueron las protagonistas del auto de fe habido, el día 8 de diciembre de 1572, en la ciudad de Córdoba. Catalina Rodríguez, Leonor Rodríguez "La Camacha", Mari Sánchez "la Roma", y Mayor Díaz, todas ellas vecinas de la localidad de Montilla, comparecieron en compañía de Ana Ortiz, de Baeza, y Rodrigo de Narváez, de Jaén. Confesaron haber hecho pacto con el diablo; trazado círculos en el suelo con el objeto de invocar demonios; y celebrado de noche ceremonias rituales en el cementerio de la localidad.
Recibieron, en consecuencia, cien azotes en Córdoba, cien en Montilla, pagaron una multa de ciento cincuenta ducados, La pena, en cambio, Mayor Díaz no recibió ni un solo azote: su pena consistió, sin más, en la vergüenza pública
Que, en estos casos era que el reo era paseado por las calles encima de un asno, desnudo de cintura para arriba pero sin dogal y con coroza que llevaba las insignias correspondientes a su delito, mientras el pregonero declaraba sus delitos.

domingo 6 de diciembre de 2009

Muhammad Ibn Qassoum Ibn Aslam ( Al-Gafequi )

Oculista de renombre, su nacimiento se sitúa en el siglo XII, al norte de Córdoba, en un pueblo llamado Belarcazar. Se sabe que ejerció en Córdoba, que conoce bien la literatura árabe y que era un oculista práctico con una gran experiencia.
Era un médico experto en la operación de cataratas y en las enfermedades oculares, escribió una importante obra titulada "Guía del Oculista", cuyo manuscrito se conserva en la Biblioteca del Real Monasterio del Escorial.

Estudia y trata las enfermedades del Iris (pupila)... Sobre las cataratas, dice que la causa de la enfermedad, es la segregación de un líquido que al caer produce opacidad, como un agua que cae delante de la vista. Para su operación recomienda varios instrumentos, sobre todo una aguja especial para extraer la catarata.

Sobre la disputa de que si la catarata tiene o no cápsula, difiere de Albucasís que afirma no existir tal membrana, Al-Gafequi da testimonio de su experiencia en una enferma de Anduyar (Andujar), región de Córdoba en aquellos tiempos, a la que operó y quitó la membrana de la catarata.

El instrumental que describe y los remedios que aplica para aliviar el dolor, proceden del médico Antylle de Alejandría.
Su busto se encuentra frente a la facultad de Filosofía y Letras ( Antigüo Hospital del Cardenal de Salazar y Toledo )

viernes 4 de diciembre de 2009

SAMUEL IBN NAGRELLA

Nace en Córdoba en el año 993, hijo de una familia acomodada, pasa su infancia y juventud hasta que los desórdenes producidos al tomar la ciudad las tropas beréberes, en 1.013, le obligaron a abandonarla en dirección, primero de Málaga y luego de Granada.
Su nombre "Negrella", es un típico, mitad hebreo, mitad ladino o romance, parece ser un apodo castellano quiere decir "hijo de la Negrilla".
Es educado en Córdoba en la ciencia de los griegos, en la sabiduría de los árabes, además de conocer perfectamente el hebreo y el arameo. Posteriormente estudió otras lenguas, de manera que, en honor de su rey, llegó a componer un poema en siete lenguas. Estudió el Corán, el derecho musulmán, la Biblia y el Talmud, la jurisprudencia judía y los secretos de la lengua y las raíces hebreas. El Talmud lo estudia con Rabí Hanokh, jefe espiritual de la comunidad judía cordobesa. Antes de su salida de Córdoba tiene una controversia religiosa con un ciudadano de su misma edad con el gran teólogo, poeta e historiador árabe Ibn Hazm. Esta controversia, aireada por poetas, debió ser de gran altura, cada uno refutando al adversario y defendiendo sus tesis religiosas.
Ibn Negrella era un jurista, un lingüista y, además, un poeta y escritor. Pero, en sus primeros tiempos, se buscaba la vida como comerciante de especias. Huye de Córdoba en 1.013 con motivo de las matanzas antijudías y se va, sin nada, a Málaga, a comenzar de nuevo... Había sido droguero en Córdoba, por tanto, en Málaga, debajo del castillo que pertenecía a Abu-Casim ibn-al-Arif, establece su pequeña droguería para ganarse la vida. Negrella era ambicioso... No se conformaba con su tienda, sus especias y su soledad. Mientras se ganaba la vida en Málaga, mascullaba, en poesía, su ambición:
"Daré vueltas hasta subir a lo altoa una cima que sea por siempre conocida, que mis enemigos hallen en mí espanto, y mis amigos ayuda".
Y de esta manera va a comenzar su engrandecimiento... Como las gentes del castillo, los encargados y los vasallos, tenían muchas veces que escribir a su señor y eran analfabetos, recurrían a Samuel para que les redactara sus cartas. Era una tarea importantísima entonces y no era fácil encontrar quien lo hiciera con tanta pulcritud y estilo.
Las cartas escritas por Samuel causaron admiración al visir por su retórica y su precisión en el contenido.
Marchó a Granada y allí llegó a ser visir de los califas de Granada, llegando a mandar un ejército musulmán, era bastante escéptico en cuanto a considerar la posibilidad de cubrirse de gloria en una guerra:
«Al comienzo, la guerra es como una bella doncella a quien todos desean cortejar; al final es como una despreciable bruja que arranca lágrimas e infunde tristeza a quienquiera que encuentra en su camino».

Su fallecimiento se produjo durante el célebre pogrom granadino de 1066, en el que fue asesinado junto a centenares de judíos.

jueves 3 de diciembre de 2009

Los Jueces del Califato...


En tiempos del Califato el Islam no reconocía entre la ley civil y la religiosa, por lo que el Juez podía actuar sobre cualquier materia.
Sus sentencias debían basarse en el Libro Sagrado del Corán y actuaban también como jueces de paz y como notarios, pronunciandose en casamientos, separaciones, herencias, testamentos o sucesiones.


La ocurrencia de un Juez...

Para impartir justicia, el juez o cadí, acudía al patio de la mezquita y allí recibía y despachaba los asuntos acontecidos entre los ciudadanos cordobeses.
A la hora de impartir justicia siempre le seguía un buen hombre que solía asistir a la curia para informar como testigo en actos que se sustancian ante el Cadí.
Este hombre se llamaba Ben Amar, el cual asistía siempre y permanecía sentado sin moverse, hasta que el juez decretaba finalizada la sesión.
Ben Amar era dueño de una mula, exageradamente flaca, y durante toda la sesión permanencia amarrada a la puerta de la Mezquita, royendo el freno de la puerta; los muchos años de trabajo duro la habían dejado para el arrastre y, la escasa alimentación que recibía, acorde con la que recibía el dueño, la había enflaquecido.
Un día se presentó ante el juez una mujer y se dirigió a éste en lengua romance:
-¡ Cadí, atiende a ésta tu desdichada!
-Tú no eres mi desdichada –le contestó también el juez en esa misma lengua-, la criatura más desdichada de la creación, es la mula de Ben Omar, que se pasa todo el día royendo el freno a la puerta de la Mezquita, porque no tiene otra cosa que roer.


Algunos fanáticos cristianos...

Cierto día se presentó ante el cadí un cristiano pidiendo la muerte para sí. El Sahib al-Mazalim o juez de los agravios, le reprendió muy severamente diciéndole:
-¡Desdichado! ¿Quién te ha metido en la cabeza que tú mismo pidas tu muerte, sin haber delinquido ni nada?
La necedad, la ignorancia o el fanatismo de algunos cristianos, les hacía sentirse importantes con esa acción, de ser muy meritoria, pero nada de ello se podía citar como ejemplo, tratándose de comparar con la vida de vuestro profeta.
El cristiano respondió al Juez:
-¿Pero cree el Cadí que yo seré el muerto?
-¿Quién entonces será el muerto? -replicó el Juez.
-Pues una imitación mía que se ha metido en mi cuerpo, ese es el que el Juez matará, en cuanto a mí subiré al cielo.
-Mira –dijo el Cadí-, aquél a quién te encomiendas no está aquí, y aquél que pudiera informarte, para que te desengañaras por eso que dices tampoco. Pero yo tengo un medio para poner en evidencia lo que haya de cierto... Y lo podemos certificar tú y yo.
-¿Cuál es ese medio? –dijo el cristiano.
El Cadí se volvió hacia los sayones o verdugos que allí estaban y le dijo:
-Traed el azote.
Ordenó desnudar al cristiano, e inmediatamente mandó que le azotaran. Cuando el cristiano sintió el dolor de los azotes, se puso a gritar desesperadamente.
El Juez le dijo:
-¿En qué espalda están cayendo los azotes?
-¡En mi espalda! -contestó compungido.
-¡Quién está sintiendo el dolor de los azotes! –continuó.
-¡Yo! -gritó el cristiano.
-Pues así mismo ocurrirá –dijo el Cadí- si cayera en lugar del azote la espada sobre tu cuello ¿Imaginas que podría ocurrir otra cosa distinta?
Y lo dejó ir.

La indulgencia de los jueces...

El súbdito Asbash estaba un día en casa del Juez, así como Ben Husn que era secretario del mismo. Llamaron a la puerta y se presentó un almotacén que traía detenido a Yusuf, un habitual bebedor de alcohol, que desafiaba con su hábito a las leyes del Corán.
-Sr. Juez, le traigo a Yusuf por bebedor de alcohol, y no es la primera vez.
El Juez dijo a su secretario Ben Huns:
-Huélele el aliento, Ben.
El secretario ordenó a Yusuf que le echara el aliento, lo olió y dijo:
-Sí, si huele a vino.
A la afirmación de su secretario le cambió la cara al Juez, se reflejó en ella la repugnancia y disgusto lógicos por tener que dictar sentencia a aquel desgraciado borrachín, pero se dirigió a Asbagh y le dijo:
-Querido amigo, te ruego lo huelas tú también.
Asbagh hizo la misma operación que Ben Huns y contestó:
-Sr. Juez, efectivamente huele a algo; pero no puedo precisar que sea olor de bebida que produzca borrachera.
El Juez al oír la contestación de su amigo Asbagh le cambió el semblante, se atuso la perilla, y rápidamente añadió:
-Que lo pongan en libertad; no está probado plenamente con estricta legalidad y sin duda, que haya cometido esa falta.

martes 1 de diciembre de 2009

Odios y venganzas en la Córdoba Romana...


En Roma el evergetismo o altruismo, era una forma de conducta social que se generalizó enormemente y podía tomar muchísimas formas, según las posibilidades de cada uno, ya sea repartiendo alimentos, organizando fiestas, juegos circenses o con donaciones para la construcción, el mantenimiento o el embellecimiento de los edificios públicos.
En el siglo primero de nuestra era, se inicia en Córdoba o Corduba para los romanos, la construcción del gran teatro de la ciudad, con la intervención del Emperador y los grandes evergetas de la colonia, las poderosas familias Marcellus, Persini,Marii y Annaei, bastantes relacionadas con las explotaciones mineras de Sierra Morena.
La mencionada familia Marii fue economicamente, una de las más poderosas del imperio, incluso tenian una hija vestal consagrada como sacerdotisa a Vesta, la diosa del hogar, algo muy reconocido en aquellos tiempos.
El servicio como vestal duraba treinta años, diez de los cuales estaban dedicados al aprendizaje, diez al servicio propiamente dicho y diez a la instrucción. Transcurridos estos años podían casarse si querían, aunque casi siempre lo que ocurría es que las vestales retiradas decidían permanecer célibes en el templo.
Esta familia era tal el poder que generó ante Roma y la colonia, que Tiberio tenia resquemor por sus influencias y tramó por ello una conspiración contra ellos.
Al padre se le acusó de haber mantenido relaciones sexuales con su hija vestal y por lo tanto célibe, cosa que era penado con la muerte...
En la trama montada por Tiberio, para verse éste libre de sospechas, lo defendió y perdonó en el primer juicio, pero hubo un segundo en el que se les condenó a muerte. Despeñandolo por una roca a él y a la hija, como su sangre no podía ser derramada por ser vestal, por estrangulamiento.
Quedando la fortuna de los Marii a manos de la hacienda imperial, incluyendo todas las explotaciones mineras de ésta.

lunes 30 de noviembre de 2009

Abbás Ibn Firnás... Un visionario

Abbás Ibn Firnás fue astrónomo, astrólogo, físico, químico, matemático, inventor e incluso poeta.
Nació en Ronda (Málaga) aunque estuvo casi toda su vida en Córdoba donde murió en el año 887 , tras padecer durante algún tiempo las secuelas causadas por un accidente de vuelo.
Ibn Firnás fue un adelantado de su tiempo pues en el siglo IX ya tenía el sueño de volar cuando todavía no existían aviones ni ningún otro artilugio que hiciera imaginable ese sueño. Este hecho, ocurría en el califato setecientos años antes del de Leonardo da Vinci, precursor reconocidos de la aeronáutica.
Abbas Ibn Firnas era un inventor de enorme talento y gran prestigio en el Califato de Córdoba. Realizó tablas astronómicas, construyó un reloj de agua muy original, llamado Al-Maqata y un planetario que contaba con efectos especiales para conseguir puestas de Sol, simular eclipses y reproducir fenómenos meteorológicos...
Descubrió un nuevo procedimiento para fabricar vidrio a partir de la arena y desarrolló el proceso de tallado del cristal rompiendo el monopolio de los egipcios, que eran los únicos conocedores de esa técnica.
Se cuenta que en el año 852, un “loco” llamado Armen Firman, intentó volar lanzándose con una gran capa desde una torre en Córdoba… ¡Pero se mató! Aquella temeraria aventura, posiblemente observada por Ibn Firnas, parece que sirvió de semilla para su idea construir una máquina capaz de volar. Así, tras muchos años de pruebas y cálculos, observando el vuelo de los pájaros en detalle, sabía que tendría que correr hacía el viento para despegar y aterrizar, por observación tenía una idea sobre como dirigirlo en el aire.
Y ni corto ni perezoso, y a la edad de 65 años decidió fabricar su propio aparato volador.
Ya no era una simple capa, ni un “paracaídas”, su máquina era un planeador con alguna capacidad de control, algo así como un ala delta primitiva revestida de plumas y seda. Ibn Firnas, saltó desde la torre de la Mezquita de Córdoba y… ¡planeó! No hay datos de la distancia que pudo recorrer, pero sí se sabe que, durante el aterrizaje, se lastimó la espalda, lesión que arrastró el resto de su vida.


Hoy, en el mundo árabe, Ibn Firnas es considerado un héroe. En algunos países, como Libia, se han emitido sellos de correo recordando su gesta, incluso un cráter lunar y uno de los aeropuertos de Bagdad lleva su nombre.
En su época era muy conocido, en tierras musulmanas, por sus experimentos químicos y sus audaces ideas técnicas aplicadas a grandes obras de ingeniería.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Suceso en la Cuesta de Pero Mato

Muy cerca de la plaza de las Tendillas y al comienzo del barrio de la Judería, se encuentra la calle Alta de Santa Ana, donde existia una Ermita del mismo nombre y que va a terminar en la cuesta de Pedro Mato, la calle más pendiente que existe en toda Córdoba, y que actualmente se encuentra cerrada al paso por obras (Que están durando más que la obra el castillo) y que va a salir al Museo Arqueologico ubicado en lo que fue el Teatro Romano cuando Córdoba fue colonia Patricia.
Cuyo nombre, de la pequeña calle de escalones, es en recuerdo de uno de los más lastimosos sucesos que registra la historia de nuestra ciudad.

En la última casa de la acera izquierda, que forma rincón y que es conocida por la de la Escalerilla, por una que tiene delante para subir desde la calle a una habitación en la planta alta, vivía hacia 1575 el doctor Pedro Pera Mato, uno de los médicos que por su ciencia han gozado de más crédito entre los cordobeses.
El doctor Pedro Pera Mato escribió varias obras sobre medicina muy apreciables, imprimiéndose una de ellas en 1576.
Terminada su carrera y con una posición holgada, se casó con doña Beatriz, demostrándose ambos esposos un entrañable amor, del que eran fruto dos hermosas niñas.

Así permanecieron muchos años, hasta que uno de los Páez Castillejos que habitaban en su casa solariega de la plazuela de Don Jerónimo Páez, empezó a fijarse en la esposa del doctor, empezando a hacerle señas desde la azotea.
La que hasta entonces había demostrado una intachable conducta se fijó también en su galanteador, e interviniendo una codiciosa criada, tomaron aquellas ilícitas relaciones una importancia causa de un gran desastre.

El carácter de la señora le hizo cometer la imprudencia de reñir demasiado a la criada y dueña de su secreto, y ésta, vengativa en extremo, reveló al doctor Pedro Mato el horroroso engaño de que era víctima...
Viendo la esposa que su marido sabía de su " affaire "corrió a refugiarse en un convento, donde se constituyó en clase de depositada

Una vez dado el escándalo que no se ocupaban en Córdoba de otra cosa. El obispo Fresneda como otros muchos amigos del doctor, apoyados en la negativa de doña Beatriz en regresar a su casa, empezaron a disuadirlo de la idea de venganza, suplicándole que por el amor que tenía a las dos niñas perdonase la ofensa y recogiese de nuevo a su esposa, dando palabra de no ofenderla, temerosos como estaban, tanto por el fuerte carácter del médico como por lo mucho en que estimaba su honra.
Consiguiéndolo al fin, la señora volvió a la casa conyugal, donde empezó a hacer una vida tan recogida que no salía ni a misa, puesto que ésta la oía en un oratorio que al efecto le costeó su propio marido.

Así continuaron varios meses, hasta que un día, cuentan que la criada en venganza por haberla despedido colocó, una noche, sobre la puerta de la casa una cuerda llena de cuernos, como indicando la paciencia con que el esposo llevaba su deshonra.
Cuando por la mañana salió Pera Mato y se encontró con aquel insulto quedó parado sin saber qué determinación tomar. Su primera intención fue vengar el ultraje en doña Beatriz, pero al mismo tiempo recordó la palabra de no herirla, dada al obispo y demás amigos intermediarios en el asunto, quitó la cuerda y siguió su camino, batallando en su mente con la idea de la venganza.

Ya un tanto tranquilo volvió a su casa, donde al ver a su esposa le arrojó a la cara la cuerda que quitó de la puerta, la agarró por los cabellos y sin darle más tiempo, la ahogó con una toalla que encontró en aquella estancia.
Seguidamente recogió el dinero y alhajas y corrió a refugiarse en el colegio de los Jesuitas, de donde lo sacó la justicia, siguiéndole rápidamente su proceso y condenándolo a muerte.

De esta sentencia apeló ante la Chancillería de Granada, dando poder ante Gonzalo de Molina en 1574 a un farmacéutico de Córdoba llamado Luis Abarca para que fuese a dirigir y cuidar de su defensa, siendo el resultado la conmutación de aquella pena por la de presidio en uno de los de África, de la que se cree fuese indultado por influjo del duque de Medina Sidonia, a cuya protección se acogió, puesto que luego figuró en Sevilla con gran fama, casando a una de sus hijas, a quien dio 55.000 ducados de dote, además del que entregó a la otra para entrar religiosa en el convento de Santa Clara de Córdoba.

El suceso referido fue muy ruidoso en esta ciudad, escribiéndose de él varios romances y cantares, de los que ha llegado a nosotros el siguiente:

"Pedro Mato
mató a su mujer;
físolo tarde,
mas físolo bien

Desgraciadamente de aquellos tiempos a estos, la historia de muertes de mujeres por celos no han cambiado mucho.

jueves 19 de noviembre de 2009

Pedro " El Cruel " y las tetas cordobesas

Hijo y sucesor de Alfonso XI el Justiciero y de María de Portugal, su educación fue muy descuidada ya que su padre andaba en otros menesteres de faldas y no hacía mucho caso al pequeño tirano que estaban criando.
Pedro, que contando 16 años de edad, cayó gravemente enfermo. Y los problemas de la posible sucesión apuntaba hacia varios primos y hermanos de padre de éste... Empezando las intrigas palaciegas que tuvo que desafiar durante toda su corta vida, ya que murió con solo 35 años.
El restablecimiento del joven rey condujo a levantar el sitio puesto a Gibraltar y que cesara toda guerra con los musulmanes. Convaleciente de su enfermedad, Pedro permaneció en Sevilla hasta los comienzos de 1351.

En 1367, el ejército de Pedro I "el Cruel" apoyado por las tropas del sultán de Granada, alcanzó los muros de Córdoba, ciudad que había apoyado en su causa a la sucesión a su hermano Enrique.
En Córdoba, para defender la cabecera del puente romano, edificado por Octavio Augusto sobre el Guadalquivir, y por lo tanto una de las entradas a la ciudad. Los árabes habían levantado un castillo que constaba de dos torres unidas por un arco que da acceso a la ciudad cuyo nombre es la Calahorra
Rápidamente los hombres de Pedro I tomaron la torre y cruzando el puente colocaron sus pendones en los adarves del Alcázar.
En un primer momento, el pueblo cordobés quedó sobrecogido por la sorpresa y el temor, pero rápidamente los cordobeses recuperaron su ánimo y desde los barrios humildes, riadas de gentes acudieron para luchar en defensa de la ciudad.
La noticia se cundió de un barrio a otro, desde el barrio del Sagrario hasta el barrio de San Lorenzo.
Al frente, los vecinos de Santa Marina y San Lorenzo que acudieron con sus hocinos y porras... Cuentan que eran cientos de piconeros y muchas mujeres que por su valor nada tuvieron que temer con las tropas del Cruel, ya que defendieron el puente como cualquier hombre.
La batalla decisiva fue en los Llanos del Campo de la Verdad, poco antes el pueblo cordobés había conseguido rechazar a las tropas del temido de la Calahorra y del puente.


Cuenta la historia, que al saber el rey Cruel el valor de las mujeres defendiendo la torre, exclamó lleno de ira: "Yo volveré a Córdoba, y juro que he de henchir con tetas de cordobesas las fuentes de la ciudad".
Se ve que no tuvo mucha suerte con las cordobesas

miércoles 11 de noviembre de 2009

Un motín en Córdoba


El motín del pan es uno de los acontecimientos que marcaron la vida de Córdoba durante el siglo XVII.

La peste que había asolado Córdoba entre los años 1649 y 1650, unido al incremento de los precios en los productos básicos tras malas cosechas, había dejado muy maltrechos a los cordobeses.
La gente moría de hambre ya que no tenian que comer y fueron muchos los que empezaron a señalar al corregidor de la ciudad de no tener intención de remediar lo que estaba ocurriendo.

Así que el día 6 de mayo del año 1652, y como consecuencia de la muerte del hijo de una vecina del Barrio de San Lorenzo, despues del entierro del pobre niño, el pueblo se echó a la calle demandando comida.

Cuentan las crónicas que más de 10.000 vecinos después de personarse en casa del Corregidor Pedro Alonso de Flórez y Montenegro y comprobar que éste se había refugiado en el convento de los trinitarios, viendo que los había abandonado en tal difícil trance marcharon al Palacio Episcopal para reclamar al obispo, que se personara en todas las casas de las personas pudientes de la ciudad y que sacaran todo el pan y el trigo que pudieran tener.
El aprovisionamiento de trigo que mantenían los Duques de Cardona y Sessa así como el Marqués de Priego, unido a la designación de un nuevo corregidor, hizo que el pueblo se calmara y que fuera perdonado del motín que el pueblo hizo.

lunes 12 de octubre de 2009

El pique con los sevillanos...


Es cierto que siempre ha habido un “Un nosequé, un queseyó” entre cordobeses y sevillanos.
Parece como si tuviéramos un gen que nos hace criticarlos al igual que ellos a nosotros.
Pues bien, en Córdoba existió una peña (de las muchas que existen en mi ciudad) llamada los 99. Se llamaba así porque ese era el número de sus socios que tenian ¡ Ni uno más ni uno menos !

Fue fundada en 1935 aunque los acontecimientos que se produjeron al comienzo de la Guerra Civil determinaron su corta duración y obligaron a su disolución. Ya que algunos de sus socios perdieron la vida en tan terribles fechas.

Pero no por su corto tiempo dejó de ser famosa esa peña pues todos sus socios eran personas de carácter alegre y dicharachero, amantes de las esencias castizas del cordobesísmo.

Como presidente de la misma estaba Juan Rodriguez (Conocido por Juanito el anticuario pues tenia la mejor tienda de antigüedades de toda Córdoba) apodado "El Duque de la Mezquita" por vivir frente a ella, siempre comentaba en tono de sorna que era una parte de su casa, y su vicepresidente Alfonso Lopez apodado "El Marqués del cucharón" ya que a todos los peroles iba con una cuchara enorme que le habían hecho a la medida para tan ilustres ocasiones.

En el mes de abril estuvieron toda la peña de cordobeses en la feria sevillana y desde la estación de ferrocarriles de Sevilla hasta el Prado de San Sebastián, donde estaba la feria, había un gran trayecto que lo hicieron caminando...
Cuando llegaron allí y comentaron lo lejos que estaba, los sevillanos alegaban que Sevilla era muy grande.

Bueno, pues ahí quedó la cosa... Pero los peñitas invitaron a un buen grupo de sevillanos para que visitaran la feria de Córdoba.

Pero como la antigua ubicación de la feria en aquellos tiempos era muy cercana a la estación de trenes, apenas 500 metros.
Pensaron que a esos sevillanos le iban a demostrar que Córdoba es tan grande como Sevilla.
Y les dijeron a los forasteros a su llegada en tren:
-Córdoba es tan grande como Sevilla y hay que andar muchos hasta la feria.
Siguiendo la misma chispa los llevó al ferial dando un gran rodeo, pues desde la estación hasta el paseo de la Victoria los llevó por las siguientes calles: Avd. de America, Plaza Colón, Alfaros, Diario de Córdoba, San Fernando,Luis de la Cerda, Cardenal Herrero, Deanes, Buen Pastor, Valladares, San Felipe y Concepción hasta llegar al Paseo de la Victoria...
Al llegar a la caseta, una sevillana cogiendo una silla exclamó dando suspiro:
¡Mi alma, si lo sé, alquilo un coche !.
No cabe duda que los sevillanos se quedaron perplejos de la distancia tan descomunal que había hasta el Real de la Feria y lo extensa que era Córdoba; mientras los simpáticos 99 se reían a carcajadas.”

martes 22 de septiembre de 2009

¡¡ Se encuentra un tesoro !!


¡¡ Un tesoro en Córdoba !!




En las catas arqueológicas que se están haciendo en la Puerta del puente se ha encontrado trece monedas de oro acuñadas entre 1771 y 1801 .

Se cree que fueron escondidas por el propietario en la época en que las tropas francesas saquearon Córdoba.



Algún vecino pensó que los ahorros estaban mejor bajo tierra que guardados debajo del colchón de casa. Y qué mejor sitio que la Puerta del Puente que, en aquel momento, fue una escombrera, un lugar donde los vecinos se dedicaban a deshacerse de los desperdicios. Ya se sabe que Córdoba vivió de espaldas al río, como reza el tópico.



No le faltó razón al prudente ahorrador... Las tropas de Napoleón sometieron a la ciudad a un saqueo que duró nueve días, con episodios de violencia como el robo de bienes eclesiásticos y civiles depositados en los principales templos y edificios de la ciudad como el tesoro catedralicio o los bienes del Palacio de Viana.



Estas monedas hoy en día, tienen un valor alrededor de 20.000 Euros.



sábado 5 de septiembre de 2009

Facultad de Filosofía y Letras.

Lo que hoy en día es la Facultad de Filosofía y letras, anteriormente fue un hospital.
Desempeñó durante siglos las funciones de Hospital de Agudos, la idea original de su fundador no fue esa, sino la de levantar en ese espacio un Colegio para los acólitos y niños de Coro de la Catedral.
Con este motivo el promotor de la obra, el Cardenal fray Pedro de Salazar y Toledo, perteneciente a la Orden de la Merced, compró la casa solariega de don Antonio Carlos del Corral.
El hecho de que la obra estuviera ya casi acabándose cuando fue decidido el cambio de funciones, justifica la circunstancia de que su planta no se ajuste por completo al modelo tradicionalmente empleado para las construcciones hospitalarias.
El edificio presenta planta casi rectangular, en la que se inscriben dos patios de desigual desarrollo, en torno a los cuales se estructuran las diversas dependencias que componen el recinto.

El Patio Principal, sobrio y bien proporcionado, es cerrado y de doble planta, solución que se da con frecuencia en la arquitectura cordobesa de esos años… Y un patio claustral.
Entre ambos patios está colocada la escalera principal del edificio, que destaca al exterior como torreón; muy bella de proporciones, está concebida en dos tramos de sentido inverso unidos por un amplio descansillo y con embocadura de arco doble. La cubrición se hace por medio de una bóveda de cañón con lunetos.
En el exterior la construcción muestra también dos pisos. La portada, distribuida en dos cuerpos y realizada en piedra, es dintelada con columnas exentas laterales; por encima corre el entablamento que marca el tránsito al segundo cuerpo, donde se abre el balcón flanqueado por segmentos de frontón curvo, rematándose con un arco de medio punto sobre pilastras que cobija el escudo del Cardenal. La clave del arco se resalta con un relieve a manera de acrotera con irónica cabeza de querubín, a juego con la notable serie de "rostrillos" monstruosos que adornan la cornisa del edificio.
A lo largo del siglo XIX y en el XX el Hospital fue cambiando y ampliando sus dependencias y así pasó a ser Colegio Universitario en 1970. En 1980 se proyectó la ampliación del recinto con nuevos espacios de estética pretendidamente postmoderna.




Curiosidades:

La curiosidad de este edificio es que en las contraventanas del segundo cuerpo del patio principal pueden verse todavía nombres y fechas de pacientes que allí estuvieron ingresados. Algunas de ellas se remontan al siglo XVIII, pudiendo apreciarse tipo de grafía, distinto al actual.


La leyenda del edificio:

Existe la creencia de que hay fantasmas que se pasean de noche por los pasillos de la actual facultad, espíritus de enfermos que murieron allí... Según cuentan siempre ha habido alguien que los ha visto, o intuido...
Destaca el hecho de que, todavía a principios del siglo XXI, las limpiadoras que entran a primera hora al edificio, lo hacen por parejas, no dejando pasar a los estudiantes que van llegando hasta que las luces esten encendidas.

martes 1 de septiembre de 2009

La Córdoba Romana

El origen de Córdoba o Córduba para los romanos, procede de un "Castrum militar" (Fortaleza militar) situado aproximadamente a la altura de la plaza de Las Tendillas. La dominación romana se mantuvo en Córdoba desde 200 a.C. hasta el siglo V d.C., había sido tomada por el pretor Lucio Marco, pero fue Claudio Marcelo, que vino a Córdoba en el año 169 a.C., quién le proporcionó su grandeza convirtiéndola en Colonia Patricia y capital de la Bética.
Tuvo que ser una gran ciudad dotada de edificaciones monumentales como las murallas, el Anfiteatro, que se calcula estuvo situado en lo que hoy es convento de San Pablo, el Teatro, construido en la ladera del Guadalquivir, el templo de la calle Claudio Marcelo (Del que todavía se puede ver parte de él), el puente sobre el río. Y un floreciente comercio potenciado por su cualidad de centro de comunicaciones, que le unían con la calzada romana.

En época de dominación romana, llegó a poseer más edificios lúdicos que la propia Roma. Ya en el año 5 a. C. Córduba poseía el mayor anfiteatro del imperio romano, siendo éste base para la construcción del Gran Coliseo. Entre los hijos famosos de Córduba se encuentran Lucio Anneo Séneca y Marco Anneo Lucano (Sobrino de Séneca)
El arte y la intelectualidad, son signo de la grandeza que alcanzó. De todo lo cual poco nos queda: trozos de murallas, una muestra de graderío del teatro, esculturas (entre ellas una importante de Mitra), vasos, monedas y cerámicas en el Museo Arqueológico Provincial, mosaicos que se encuentran expuestos en el Alcázar de los Reyes Cristianos y algunos restos de columnas y capiteles en la Mezquita-Catedral, en cuyo solar algunos tratadistas ubican el templo al Sol de los romanos. Los avatares del tiempo, las guerras y la negligencia se encargaron de hacer desaparecer lo más importante.


jueves 27 de agosto de 2009

Abderramán III, El Califa cruel.

Sucedió a su abuelo Abderramán I a la edad de veinte años. Heredó un Emirato más nominal que real ya que a lo largo y ancho de Al-Andalus la desunión de los señores locales que controlaban las ciudades reducían el control efectivo del Emir a los territorios aledaños de Córdoba.
Durante los primeros años de su gobierno, Abderramán III se dedicó a sofocar todas las rebeldías y a unificar los territorios andalusíes bajo su mando. Quizás sus más importantes logros fueron la sumisión de Toledo y la derrota de Omar al Hafsún, señor de gran parte de la Andalucía Oriental. Así formó un autentico Califato.
Bajo su mandato, la ciudad de Córdoba alcanzó el millón de habitantes, disponía de mil seiscientas mezquitas, trescientas mil viviendas, ochenta mil tiendas, innumerables baños públicos, setenta bibliotecas, una universidad, una escuela de Medicina y otra de traductores.
Amplió la Mezquita –Aljama incluida la reconstrucción del alminar y ordeno edificar la ciudad palatina más bella del mundo...Madinat Al Zahra
Abderramán fue un hombre de personalidad brillante, a la vez de astuto, impetuoso y culto. Tenía fama de violento pero sobre todo de cruel…

De piel blanca, ojos azules y rostro atractivo. Por sus rasgos tan poco comunes para su raza, se teñía la barba de negro para parecer un verdadero árabe.
Tenía buena facha, aunque algo recio y rechoncho. Sus piernas eran cortas hasta el extremo de que el estribo de su silla de montar, bajaba apenas un palmo de ésta. Cuando montaba a caballo parecía alto, pero a pie, resultaba bastante bajo.

Apasionado por el lujo y la pompa, fue censurado públicamente por el Cadí porque dejó de cumplir sus deberes religiosos en la Mezquita Aljama tres viernes seguidos cuando dirigía con entusiasmo las obras del «Gran Salón del Califato» en Medina Azahara, cuyos muros quiso revestir de oro y plata.

También abusaba de la bebida y le gustaba divertirse a costa de sus visires azuzando a unos contra otros.
Cuando tenía un capricho no le importaba pisotear los derechos de sus súbditos:
Una vez, quiso comprar un terreno para una de sus favoritas, paseando le gustó la casa que habían heredado unos niños huérfanos, que como tales estaban bajo la tutoría del Cadí.
Abderramán ordenó al albacea que se la valorase a la baja. Cuando se enteró el Cadí, contestó al Califa que la venta de los bienes de los huérfanos sólo era posible por tres motivos:
Por necesidad, por ruina grave o para obtener un beneficio para los niños.
Como ninguna de estas tres condiciones se cumplían y conociendo como conocía al Califa, ordenó derribar la casa y obtuvo por el material de derribo más de lo que ofrecía el Omeya.

Su crueldad tenia fama , ya que podía ser sanguinario más allá de todo límite. Quiso ver con sus propios ojos la muerte de su hijo sublevado Abd Allah, y lo mandó ejecutar en el salón del trono, en presencia de todos los dignatarios de la corte, para escarmiento general.
Según Ibn Hayyan (Historiador Omeya) , llegó a hacer colgar a los hijos de unos negros en la noria de su palacio como si fueran arcaduces hasta que murieron ahogados.
Su brutalidad con las mujeres del harén era notoria. Estando borracho un día, a solas con una de sus favoritas de extraordinaria hermosura en los jardines de Medina Azahara, quiso besarla y morderla, pero ella se mostró esquiva e hizo un mal gesto, el Califa montó en cólera y mandó llamar a los eunucos para que la sujetaran y quemaran la cara, de modo que perdiera su belleza.
Cuentan algunos escritos de la época que el Califa utilizaba los leones que le habían regalado unos nobles africanos para castigar con más saña a los condenados a muerte.

De sus esposas y concubinas tuvo once hijos varones y dieciséis hijas.
Pero Abderramán III, a pesar de tener todo Al- Andalus en sus manos no fue muy feliz y cuenta la historia que tenia una especie de diario en el que hacía constar los días felices y placenteros marcando el día, mes y año. De los 70 años que vivió, de ellos 50 reinando, tan sólo quedaron reflejados en ese diario catorce días felices.

lunes 24 de agosto de 2009

La casa del Agua

Cuentan los viejos que justamente bajo la plaza de las Tendillas existe un lago de agua.
Lo cierto es que muy cerca a la Plaza y en la parte alta de la Judería existe en los subterráneos de una casa de la calle Juan de Mena número 3 un pequeño estanque o aljibe (Se cree de origen romano) donde siempre hay agua sea invierno o verano.
A esta casa se le llama la casa del agua.
El “pequeño lago” que hay en la Casa del Agua es en realidad un estanque que era en su momento deposito, y con el que se nutria por conducción antigua un deposito en la Catedral.

domingo 9 de agosto de 2009

José Bejarano Martínez “Pepe Olla”

Nace en Córdoba el 17 de abril de 1906 en el barrio torero del Matadero Viejo proveniente de una familia de toreros, por parte paterna era sobrino del banderillero “Torerito” y por la materna el celebre peón “El Patatero".
“Pepe Olla” se distinguió en el mundo del toro por su popularidad, sus actuaciones eran célebres por ser un auténtico “jolgorio” entre los espectadores, en base a sus charlotás y desplantes, provocando en éstos risas, palmas o abucheos, máxime cuando la vaca le ponía en peligro persiguiéndole o cuando sufría algún achuchón, entonces la mayoría de los asistentes coreaban su mote artístico alargando la “O”.
- ¡¡ Pepe Ooooolla!!, ¡¡Pepe Ooooolla!!
Nunca pretendió subir en el escalafón torero. Aunque “Pepe Olla”, pasó a ser personaje muy popular entre los cordobeses, por sus buen caracter e innumerables anécdotas vividas, que fueron cuantiosas.

Por aquel entonces, trabajaba en una carnicería de la calle Alfonso XII, muy cerca de la plaza de la Magdalena . Ya que la profesión de ser torero no le daba para llevar una familia.
El pobre, era analfabeto total, sin saber nada de leer ni escribir, aunque tenía la habilidad de saber ajustar las cuentas a los clientes.
Un día, el jefe, tuvo que salir muy deprisa del negocio y le encomendó que pusiera un cartel con la carne que tenían de lidia y al precio que la vendían. ¡ La verdad !, que era todo parte de la broma que le estaban preparando un grupo de amigos incluido el dueño de la carnicería.
Así que Pepe, se vio en un momento solo y sin saber escribir el cartel...En esto que pasa uno de sus amigos y le pregunta que era lo que le pasaba.
- "Que “Sandalio” me ha pedio que le escriba el cartel del precio de la carne y tú sabes muy bien que yo no se escribir".- Le contestó el pobre Pepe.
-¡ Pero no te preocupes, hombre!- le contestó el visitante- Yo te escribo la pizarra.
-Bueno, pues si me haces el favor, pon que hay carne de lidia a 5 pesetas el kilo.
El otro, ni corto ni perezoso, le escribió: Hay carne de Guardia Municipal a cinco pesetas kilo.
¡Claro... el pobre Pepe, ni sabía lo que de verdad le había escrito en la pizarra! ¡Él, tan pancho, atendiendo al personal !
Cual sería el "cachondeo" de los clientes al leer el letrero, que empezaron a cundirlo por el barrio, hasta que se personó la misma guardia Municipal. Y poco le faltó para que se lo llevaran al cuartelillo. Sino fuera por la intervención de aquellos que le habían gastado la broma.

Otra vez, confundió el sistema métrico, ya que él se entendia por kilos, medios kilos y cuartos, pero un día otro de los “amigos” de Pepe Olla, mandó a un aprendiz a la carnicería donde estaba Pepe y éste le dijo:
- Pepe dice mi jefe que me de 1000 gramos de pitracos para los gallos de pelea. “Pepe Olla” miró las piedras de pesar y los pitracos y le dijo:
- ¡Anda nene, vete por ahí!, y dile a tu jefe que “pa” qué quiere tanto pitraco, “pa” dos docenas de gallos " esmirriaos" que tiene... ¡Mil gramos, por Dios, que “exajerao”!. Ni que tuviera que mantener a un tren de marranos. ¡Va!, mil gramos no los hay en “to” el “mataero”. Tu jefe, tiene “ca” cosa….
El pobre Pepe confundió los gramos con los kilos.

Otra de las anecdotas
En una madrugada después de actuar en una nocturna, estaba sentado vestido de torero en la grailla de su casa en la calle Moriscos. Pasó un amigo y le dijo: ¡"Pepe Olla" qué te pasa!.
Le respondió: La puerta esta “cerrá” y no puedo entrar.
Continuó quejándose: !Ay que ver!, a mí dándome “cornas” las vacas y mi mujer la hija de su madre en el cine de verano con el chocho “resfrescao”.
Y terminó: ¡Pues, no quiere que me lleve la llave a la “corría” como si fuera la puntilla de rematar!. ¡ A ver, ¿Dónde me meto la llave? ¡

Y es que D. José Bejarano Martínez, no fue un califa del toreo, pero tenía una gracia y un humor envidiable.

Falleció el 5 de agostode 1986 siendo enterrado en el cementerio de San Rafael.

sábado 8 de agosto de 2009

La Sinagoga, susurros de lo que fue una ciudad

En tiempos del Papa Inocencio IV, los judíos comenzaron a edificar en Córdoba una suntuosa y elevada Sinagoga.
Su construcción no fue bien vista por el clero cordobés, que se quejó al Obispo por el gran escándalo que para la cristiandad suponía su proximidad con la Iglesia Mayor, por cuyo motivo el Prelado se dirigió a su Santidad exponiéndole cuanto acontecía, lo que originó una Bula ordenado la paralización de las obras, y el derribo de lo edificado.
Esta Sinagoga, en ese momento, no fue derribada, ya que cuando se recibió la bula en Córdoba, el Obispo Don Gutierre había fallecido.
Fue años después cuando sería demolida, no permitiéndoles levantar otra con más altura que la indispensable.
En su lugar, dada la necesidad que tenían de reunirse, edificaron una de reducidas dimensiones en los años 1314-1315, que es la que ha llegado a nuestro tiempo para alegría de los cordobeses.

La Sinagoga de Córdoba es la única que hay en Andalucía, la más importante de las tres existentes en España (las otras dos están en Toledo), y posiblemente la más relevante de Europa en cuanto a inscripciones se refiere.
La Sinagoga pasó por muchas vicisitudes; cuando la expulsión de los judíos fue destinada a Hospital de enfermos de rabia, posteriormente fue compraba por el gremio de zapateros para hacer allí la Ermita de su patrón San Crispín. Y finalmente Escuela de Párvulos hasta el 1884, que con motivo de unas reparaciones en la cubierta aparecieron varios caracteres hebraicos por lo que fue declarada Monumento Nacional en 1885.

La Sinagoga está situada en la casa nº 20 de la calle de los Judíos frente al Zoco, muy cerca de la Puerta de Almodóvar y a corta distancia de la Mezquita, en la Judería.
Este edificio sufrió varias obras y derribos, lo que ha deformado, en parte, su estructura original.
En una de las viviendas que separan el templo de la muralla de la ciudad existe una amplia habitación en cuyas paredes se han descubierto arcos y yeserías mudéjares, más o menos contemporáneos con la Sinagoga lo que hace pensar, sean restos de la 'Madrasa' o Escuela Talmúdica.

La Sinagoga no tiene acceso directo desde la calle, se entra por un pequeño patio a cuyo lado derecho se encuentra una puerta con arco rebajado y adovelado en ladrillo, que da ingreso a una especie de atrio o vestíbulo; a su derecha se encuentra la escalera que permite subir a la tribuna de las mujeres.
Una puerta adintelada en el muro sur, da paso a la Sala de Oración de reducidas dimensiones, tiene 7 metros.
Desgraciadamente hoy, no podemos formarnos idea del fantástico aspecto que ofrecería el templo, cuando luciese toda la suntuosidad y el lujo que embellecían sus muros.
La parte baja de éstos ha perdido totalmente su decorado, tal vez de yesería o alicatado de azulejos, característico del mudéjar cordobés.
En la parte alta se conserva en muy buen estado, una rica decoración de yesería en cuya bóveda debió tener un artesonado de delicada labor, ricamente dorado y policromado del que no se conserva nada.
En la tribuna de las mujeres se conserva una pequeña colección de restos arqueológicos, pertenecientes a la Sinagoga.
Todos los espacios que hoy vemos en blanco, estaban decorados con delicadas labores de yesería e inscripciones, las que desparecieron igual que el artesonado, cuando adaptaron el templo a ermita y escuela.
Ésta fue la Sinagoga que los mudéjares cordobeses labraron con toda la delicadeza, bajo la dirección del alarife Ishaq Moheb.

Aquí os dejo un vídeo en 3D para que la podáis visitar virtualmente

miércoles 5 de agosto de 2009

Abul- Qasim (Albucasi)

Médico cordobés, nació alrededor de 936 en Medinat al-Zahra ( Medina Azahara) , ciudad cercana a Córdoba y destruida en la Reconquista pocos años tras la muerte de Albucasis, sucedida en la misma región en 1013.
Allí desarrolló toda su vida personal y profesional como médico de la corte del califa Al-Hakam II.
Albucasis destacaba la importancia de la relación médico-paciente y procuraba
ganarse su confianza independientemente de su estatus social. A través de sus escritos se observa un especial cuidado de sus pacientes, tomando cada caso de forma individual para un mejor diagnóstico y tratamiento efectivo. Y siempre manteniendo unas básicas normas de ética.
Su trabajo más relevante y por el que es más conocido es la escritura de una
enciclopedia médico-quirúrgica, el Kitab al-Tasrif ( Método de Medicina ) Este tratado es la recopilación de 50 años de experiencia médico-quirúrgica
junto con influencias de otras publicaciones; no hay que olvidar que Albucasis
no abandonó su región en toda su vida. Su tratado aborda aspectos de
enfermedades, anatomía, farmacología, nutrición, cirugía, ortopedia, oftalmología, obstetricia, etc.
Y es también conocido por ser el primero en editarse con dibujos de instrumentos quirúrgicos, unos 200, muchos inventados por Albucasis.

Albucasis describe 325 enfermedades con sus síntomas y tratamientos. Pero sobre todo era un cirujano de renombre. Su tratado, Khalaf bin 'Abbas el-Zahrawi descripción de la hemofilia. En el volumen 28, describe la fabricación de medicamentos, técnicas de farmacia, fórmulas magistrales…
Pero la parte más extensa es la dedicada a la cirugía. Técnicas, instrumentos, patologías…
A Albucasis se debe el método de reducción de luxación de hombro, desarrollado y universalmente conocido en el siglo XIX por Kocher. El manejo del embarazo ectópico; la técnica de mamoplastia para reducción del tamaño de las mamas; extracción de cataratas; litiasis biliares; técnicas de cauterización; cirugía y prótesis dentales entre otras.

Como inventor, se le atribuye el uretroscopio, diversas pinzas para la exploración bucal y otológica, el forceps, el hilo catgut para las suturas internas y la aguja quirúrgica. También el escalpelo y el espéculo entre otros instrumentos.

Su obra fue de referencia en las universidades europeas durante cerca de 500
años. La primera traducción al latín fue realizada por Gerard de Cremona.

Por todo lo relatado es considerado el padre de la cirugía moderna.
En la ciudad de Córdoba hay una calle dedicada a él, cercana a la Mezquita y en
el museo de la Torre de la Calahorra, cruzando el puente romano del Guadalquivir, se exponen los 200 instrumentos quirúrgicos que describía en sus libros, en oro.

martes 4 de agosto de 2009

El Molino de Martos

El molino de Martos se encuentra ubicado en la presa conocida históricamente como “Parada de San Julián”, en la ribera.

Se llama así por estar junto a una puerta que existió antaño del mismo nombre. Sus sillares originarios datan del siglo XII y fue el más importante de cuantos se ubicaron en el río.



El uso de este molino está ligado a la evolución histórica e industrial de la ciudad, pasando de ser una noria de tiro para moler cereales (Sobre todo trigo), durante la época islámica y bajo medieval, a convertirse en molino con sistemas hidráulicos entre 1550 y 1565.
El molino de Martos, tras agotar su uso como molino harinero, se convirtió en una especie de club para las necesidades de los cordobeses, ya que la gente iba a bañarse allí.
Era el mejor sitio para darse el chapuzón... Todavía hay gente mayor que cuentan esas fiestas náuticas y también historías de los barqueros trasladando desde una orilla del río hasta la otra, a la gente en sus barquillas remadoras.
El último molinero fue un tal Alfonso, quien auxiliaba a los bañistas en peligro de ahogarse. Aunque no siempre pudo salvar este pobre hombre a toda la gente y algunos murieron en las aguas del Guadalquivir.
El peligro de que ocurrieran más desgracias, de las que hubo, acabó por abolir por parte del Ayuntamiento, este bullicioso ajetreo del paisaje de la Ribera.

En la actualidad el Molino de Martos, ha sido objeto de una profunda restauración, convirtiéndolo en un museo del agua.
Os dejo un video en 3D

domingo 2 de agosto de 2009

Museo taurino

Se encuentra en la Plaza de Maimónides, (Barrio de la Judería) ocupando una antigua mansión señorial del siglo XVI. Llamada la vieja Casa "de las Bulas", se le llamó así, ya que era allí donde se dispensaban éstas.
Las bulas no eran otra cosa que documentos pontificios que otorgaban favores espirituales a cambio de dinero que era donado por los devotos para la lucha contra el Islam. Y en ese magnífico edificio se encuentra el Museo Taurino.

Contiene en su bello marco de patios y salas, biblioteca de temas taurinos, cabezas de toros, caballos famosos, esculturas, pinturas y fotografías del mundo del toro, y salas dedicadas a los grandes califas cordobeses del toreo como Lagartijo, Guerrita, Machaquito , Manolete, y Manuel Benitez "El Cordobés" una sección dedicada al magnífico rejoneador D. Antonio Cañero.

sábado 1 de agosto de 2009

Hasday Ibn Shaprut

Cuando el poder en Andalucía estaba representado por el Califa Abd ar-Rahman III, Córdoba fue lugar de encuentro y prosperidad para los judíos, una verdadera Edad de Oro.
Bajo el Califato, los judíos podían preservar sus ritos y tradiciones.
La coexistencia pacifica condujo a su florecimiento económico y social.
Poco a poco comenzaron a obtener posiciones importantes en la administración y también se distinguieron como hábiles artesanos.
Desempeñaron un papel en las caravanas que cruzaban las rutas principales de Al-Andalus y sus ciudades, siendo pieles, telas y alhajas sus mercancías principales.

Uno de los judíos más importante de la época fue Hasday Ibn Shaprut, el eficaz médico personal y ministro del Califa.
Fue él quien recibió a Juan de Gorze, enviado del emperador alemán Otto I; quien negocio tratados con los embajadores de Constantino VIII de Bizancio, y quien curó la obesidad de Sancho I de León, mientras simultáneamente concluía tratados con él.
Sabia latín y árabe; ya que el hebreo estaba relegado principalmente a funciones culturales y litúrgicas. Tradujo el tratado: “Materiales médicos de Dioscórides". Pero su fama fue alcanzada por haber descubierto un remedio universal llamado "Al-Faruk", una especie de antídoto contra el veneno.

lunes 13 de julio de 2009

Leyenda de los enamorados... Wallada la Omeya

Wallada bint al-Mustakfi, hija de Mohammed Al-Mustafki, de sangre omeya y uno de los últimos califas cordobeses, que llegó al poder en 1024 asesinando al anterior califa Abderramán, y de la esclava cristiana Amin´am.
Era una belleza para los cánones de la época, rubia, de piel clara y con los ojos azules, además de inteligente, culta y... orgullosa.
Su infancia coincidió con el esplendor de la carrera política de Almanzor.
Su adolescencia transcurre en las guerras civiles que marcan la agonía del Califato, en medio de todo tipo de intrigas palaciegas desencadenadas tras la muerte del hijo de Almanzor, al-Muzzaar.
Como el califa no tuvo descendencia masculina, heredó los bienes de su padre y abrió un palacio donde se dedicó a educar a muchachas de buena familia y al que acudían también los poetas y literatos de su tiempo.
Bordaba sus versos en sus trajes y tuvo el atrevimiento de participar en las competiciones masculinas de completar poemas inacabados mostrando libremente su rostro, conducta que la hizo ser llamada " la perversa" y ser criticada muy duramente por los integristas, aunque también tuvo numerosos defensores de su honestidad, como el visir Ibn Abdus, su eterno enamorado que, al parecer, permaneció a su lado y la protegió hasta su muerte, cuando ya era octogenaria.
La gran pasión de su vida fue el poeta Ibn Zaydún, con el que mantuvo una relación secreta, dada la vinculación del poeta con los Banu Yahwar, linaje rival de los Omeyas al que ella pertenecía y que le hacía andarse con cuidado por Córdoba, ya que eran rivales.

La relación se rompió por las habladurías de una relación de Ibn Zaydún con una esclava negra de Wallada, lo que puede ser cierto... o no, ya que había muchos interesados en romper esa relación.

De todas formas fue un amor imposible que está reflejado en Córdoba con la estatua de los amantes que son dos manos entrelazadas para siempre...

La leyenda cuenta que el poeta Ibn Zaydum, enamorado de la princesa, arrastró su amor apasionado por los jardines de Córdoba, que se llenaron de los besos de ambos y sus poemas.


Cuando Wallada lo abandonó, a causa de su desengaño amoroso, eligiendo en su lugar a otro, Zaydum, desesperado, le escribió una carta al preferido como si se la escribiera a la princesa.
Wallada, indignada, insultó al poeta, lo llamó degenerado y ladrón…
Ibn Zaydum no tuvo más remedio que irse de Córdoba.

Como recuerdo de este amor perdido, se pueden leer en el mármol del monumento unos versos de ambos amantes:

¡Ay, qué cerca estuvimos y hoy qué lejos!
Nos separó la suerte, y no hay rocío
que humedezca, resecas de deseo,
mis ardientes entrañas; pero en cambio,
de llanto mis pupilas se saturan.

Ibn Zaydum.

Tengo celos de mis ojos, de mí toda,
de ti mismo, de tu tiempo y tu lugar,
Aún grabado tú en mis pupilas,
Mis celos nunca cesarán…

Wallada.

sábado 11 de julio de 2009

La Leyenda del Rey cordobés que mendigó un chusco de pan.

Transcurría el mes de junio por entre los alminares y los arrabales de Córdoba, cuando en el harén de Medina Al- Zahra, califa Alhakem II y la señora del alcázar alumbraba a Hixem II.
Había júbilo en las mujeres viejas, envidia entre las que no engendraron varón y alegría en toda la Corte.
El niño, llamado a ser el tercero de los reyes cordobeses, era el hijo de una esclava vascona, llamada Aurora, con gran poder sobre su señor y tan hábil en el canto como en la persuasión.
La muerte temprana del primer hijo, Abderramán, había sembrado la soledad en el corazón del califa y se volcó en el cuidado del pequeño Hixem, un niño despierto, aplicado y virtuoso en cuya educación puso Alhakem todo su esmero.
El príncipe fue trasladado desde Medinat Al-Zahrá al Alcázar de Córdoba y se cuenta que fue el padre el que cuidó su formación y salía en compañía del niño a actos oficiales.
Aunque la enfermedad que venía padeciendo Alhakem II causaba su inquietud por el futuro del trono, quizá porque una antigua profecía aseguraba "que la dinastía Omeya habría de caer, en cuanto saliera la sucesión de la línea recta".
En febrero de aquel año declaró al niño heredero, y el 1 de octubre murió, Alhakem II en brazos de los dos eunucos, más odiados por el pueblo por las barbaries que hacían, pero consentidos por el califa y jefes de los mil esclavos.
Los eunucos, para no perder sus privilegios, guardaron en secreto la muerte del califa, pretendiendo el poder para Moghira, tío del pequeño.
La conspiración acabó con el asesinato de Moghira, bajo la simulación de suicidio y con la subida al trono de Hixem II. Fue recién cumplido los 11 años y bajo el estricto control de Almanzor, el protegido de la sultana, era ya intendente de los bienes del niño y jefe de la policía de la capital del Califato.
El general Galib, otro de los promotores de la carrera política, casa a su hija Ismá con Almanzor, con la complacencia de Aurora (la esclava vascona y madre del califa) ; así el futuro caudillo tiene ya en sus manos el control de dos pilares básicos del poder califal: el de la sultana-regente y el del jefe del ejército, mientras en la calle se cantan estas coplillas:
"Éste es el fin del mundo, porque pasan las peores cosas. El califa está en la escuela y su madre encinta de sus dos amantes".
Un año después de la boda de Almanzor con la hija de Galib, se autoproclama gobernador general, provocando el malestar de algunos gobernadores de provincias y de destacados militares, incluido Galib, cuya enemistad sería ya definitiva. Almanzor refuerza el operativo militar y aleja a los cordobeses trayendo tropas africanas, bereberes en su mayoría.

Dice la leyenda que al niño Hixem le fueron "oscureciendo la inteligencia, sobrecargándole con ejercicios de devoción" y anulándole el espíritu de tal manera que era una marioneta en manos de Almanzor... Tanto, que le arrebató "todo poder administrativo y fue privado de libertad.
Las puertas del Alcázar de Córdoba se cerraron, y todos los poderes fueron traspasados a la Zahira de Almanzor -burda imitación de Zahrá- mientras el rey legítimo era ya el mero objeto decorativo de sus dos reinados.
Hubo amagos de cambio, instigados por su madre, enemiga ya de Almanzor. Pero el caudillo volvió a doblegar el pobre espíritu de Hixem; la derrota de Aurora fue también la muerte física de la madre que el califa apenas había conocido.
Almanzor reinaba en Al-Ándalus; pero no en el corazón de los cordobeses, siempre fieles a la dinastía Omeya; y cuando el caudillo murió, dejando como heredero a su hijo Madhaffar, el pueblo buscó a su rey.

Las leyendas cuentan que el pobre Hixem, tras años de encarcelamiento y maltratado por Almanzor, lo encontraron bajo la puerta dorada de acceso al Mirhab vestido con andrajos y hambriento... El último Omeya Cordobés, rey de las tres cuartas partes de la actual España, sólo pidió un trozo de pan.

Texto de Matilde Cabello

domingo 5 de julio de 2009

D. Rafaél Molina Sanchez "Lagartijo"

Rafael Molina y Sánchez “Lagartijo”, diestro cordobés nacido el 27 de noviembre de 1841 y fallecido en esta ciudad en 1900. Fue el primer califa del toreo.
Hombre afable, bondadoso y muy discreto en el trato con la gente, era simpático por naturaleza y supo ganarse la amistad de no pocos artistas, literatos y políticos de la época.
Maestro de maestros en el tercio de banderillas y muleta tenía genio y figura, tanto en la plaza como en la vida misma.
Sucediendole anécdotas que demuestra la naturaleza noble y el buen carácter de este hombre.
Paseando una noche en solitario por Madrid, decidió entrar a cenar en el restaurante Lhardy.
Cuando le presentaron la carta, en francés, ¡Idioma que el pobre hombre no entendía ni papa !, al preguntarle el camarero lo que deseaba salió del apuro señalando con el dedo el plato que se le ocurrió de la carta.
¡ A lo que le sirvieron un plato de sopa !.
Llegó el turno del segundo plato y vuelta al dedo seleccionador, que de nuevo señaló otra sopa.
Cuando hubo terminado se le acercó el camarero preguntándole si le apetecía algo más. Empleando la misma táctica dijo “Esto” y minutos más tarde se estaba comiendo la tercera sopa.
Acto seguido se le acercó el “maitre” para preguntarle:— Y ahora, ¿qué va a tomar el señor?... Advirtiendo “Lagartijo” ciertas sonrisas en el servicio, le contestó:
— Pues ahora me voy a tomar una copa de coñac, pues a mí, ¿sabe usted?, por la noche no hay quien me saque de mis tres platitos de sopa y de mi copita de coñac.
Genio y figura para salir del trance, ¿quién da más?.

Otra anécdota con mucha gracia fue la que le ocurrió con su picador Onofre.
"Lagartijo" era un apasionado de los gallos de pelea, siendo su picador criador que estos animales...Nada extraño, pues, que le insistiera a su picador Onofre para que le vendiera uno de sus mejores ejemplares.
Cosa que el picador no estaba mucho por la labor.
En una corrida en Barcelona picaba Onofre a las órdenes de Rafael Molina. Uno de los toros, en uno de los encuentros con el picador lo tiró al suelo... "Lagartijo" abrió el capote y como si todo aquello no fuera para él más que un juego, mantuvo a raya al animal. Quitándole importancia a la situación en que se hallaba el picador, le preguntó con cierta ironía:
- ¿Me vendes el gallo? Habla pronto o suelto al toro.
El pobre Onofre no tuvo más remedio que claudicar.
- No, no te lo vendo, te lo regalo, pero llévate a ese pedazo toro que viene a por mí.

Y es que D. Rafael Molina Sanchez era consecuente con su manera de pensar dentro y fuera de la plaza, alardeaba de republicanismo, y en 1889, en la primera de las corridas que se celebraron en París con motivo de la Exposición Universal (la de la torre Eiffel), se negó a brindar un toro a la reina Isabel II , diciendo :
"Que no se lo brindo.. porque soy republicano ¡He dicho y no repito! "

sábado 4 de julio de 2009

La calleja del pañuelo y la plaza de los rincones de oro...


En Córdoba, muy próxima a la Mezquita, se encuentra la calleja del pañuelo

y la plaza más pequeña del mundo... Apenas tiene quince metros cuadrados.A pocos metros de la Mezquita-catedral está ubicada uno de los más peculiares rincones de la ciudad. Se trata de la Calleja Pedro Jiménez, conocida popularmente como la del Pañuelo. Toma su nombre por ser un pañuelo extendido en diagonal la medida de su ancho. Tras estrangularse al paso de una sola persona, se expande terminando en una plazoletilla con un encanto especial...
La llaman plaza de los Rincones de Oro, porque, los rayos del sol bañan con su luz las aristas de sus viejos rincones.
Aunque la leyenda cuenta que allí vivía en tiempos de los árabes un comerciante de sedas muy reconocido por tener las mejores telas de todo el califato...
Eran tan bellas y finas sus telas, que fueron comparadas con el material más preciado... el oro.
Una vez dentro de la placita, tienes la sensación de haber violado un lugar íntimo, el patio privado de una familia.
Sintiéndote en soledad, donde solo reconoces tu propia respiración.
Dos naranjos cierran con sus copas la techumbre de la plaza; de una fuente mural de origen árabe cae un hilo de agua.
Las paredes están encaladas y, a la caída de la noche, la plaza se convierte en un lugar mágico, poseído por las bondades que le otorga la luz del farol, el olor de la arboleda y el sonido del agua cayendo sobre el pequeño estanque.
En su humildad, la plaza de los Rincones de Oro tiene la virtud de resumir las sensaciones que hacen de Córdoba una ciudad muy distinta a cualquier otra.
Aquí reina el silencio que tanto alabó Séneca, la desnuda claridad que iluminó a Averroes y las trémulas sombras que inspiraron a Julio Romero de Torres en sus cuadros.

El Palacio de Viana

Situada en la plaza Don Gome, encontramos la casa señorial de los marqueses de Viana, del siglo XIV, conocida también como Museo de los Patios. Destaca tanto su número de patios, en total 12, como por la calidad artística de los mismos.
Anteriormente, el palacio perteneció a la familia Villaseca y estuvo habitado hasta no hace demasiado tiempo; actualmente, es una ostentosa residencia convertida en museo. Ocupa una extensión de más de 6.500 metros cuadrados, la mitad de ellos de jardines y patios. Los hallazgos arqueológicos hacen pensar que el inmueble partió de la infraestructura de una construcción romana. En el palacio,con parte austera y otra ostentosa, se puede apreciar la evolución de la arquitectura cordobesa desde el siglo XIV hasta hoy.
El patio de entrada es del siglo XVIII y está bellamente adornado, al igual que los restantes, mediante abundantes naranjos, cipreses, surtidores y flores. En sus salones se pueden admirar excelentes pinturas, óleos de la escuela de Brueghel, colecciones únicas de armas de fuego, porcelanas, alfombras, cordobanes, guadameciles y algunos tapices de Goya.
Los salones reflejan por sus nombres la utilidad que se les dio: de las Porcelanas, de las Firmas, de Tobías, del Mosaico. Las habitaciones muestran el mobiliario original y su biblioteca consta de valiosos ejemplares, hasta un número de siete mil. Por último, son también destacables los pavimentos con mosaicos romanos y la carpintería de talla y artesonados mudéjares y renacentistas. El conjunto está declarado Jardín Artístico.
Su fachada principal fué realizada por Juan de Ochoa, de estilo manierista, durante el siglo XVI.
La publicación de un anuncio en la revista francesa Jours de France ofreciendo la venta de un palacio del siglo XV en Córdoba, motivó en la ciudad un movimiento general de repulsa.
Haciéndose eco del sentir popular, la Caja Provincial de Ahorros de Córdoba inició conversaciones con la propiedad que culminaron el 2 de julio de 1980 con su adquisición.
Ofrece una serie de colecciones distribuídas por sus salas:
La Galería de los Azulejos, con el suelo pavimentado con mosaico romano y una colección muy importante desde el siglo XIII.
En el Salón de las Artes, con pinturas murales con representación de los cinco continentes.

viernes 3 de julio de 2009

Leyenda del cautivo cristiano


En la Mezquita de Córdoba, en la ampliación de Almanzor, existe una columna que tiene tallada una cruz de 17 cm y lo que parecen señales de haber existido una cadena en ella, cuenta la leyenda que en esa columna hubo encadenado un cautivo cristiano que haciendo resistencia contra el aumento de islamización de la sociedad cordobesa. Varios cristianos entraron en la Gran Mezquita y condenaron el Islam, provocando intencionadamente su propio martirio.
Uno de ellos, como era demasiado joven en vez de matarlo lo ataron a una columna, convirtiéndolo en esclavo, para que se hiciera musulmán...
Lo único que consiguieron es que se aferrara más a su religión tallando con sus propias uñas una cruz en la columna que estaba atado.

jueves 2 de julio de 2009

Mazamorra y Salmorejo

La Mazamorra es básicamente un salmorejo blanco, no contiene tomate. Es una crema espesa, blanca y deliciosa.
Se elabora con pan de pueblo (miajón consistente)
Almendras crudas
Ajo al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Sal y vinagre
Y se suele decorar con huevo duro y aceitunas negras y un chorrito de aceite crudo.

La aparición del tomate cambió para siempre la receta veraniega de los cordobeses, a la Mazamorra de ajo se le sumó magistralmente el tomate para mutarse en el Salmorejo.
Al salmorejo, en cambio, se le agrega el tomate y se quitan las almendras. Tambien se suele decorar con huevo duro, jamoncito picado y un chorrito de aceite de oliva crudo.

La "guasa" de los cordobeses

Tal vez, los cordobeses no seamos tan risueños como los sevillanos o tan chirigoteros como los gaditanos, ya que nuestro sentido del humor es mucho más irónico y senequista.
Jugamos con los dobles sentidos de las cosas, sin alterarnos y aunque digamos las cosas con nuestro semblante serio... Nos estamos cachondeando de la situación.
Hay una anécdota que me ha contado mi padre muchas veces, digna de ser mencionada porque en ella se derrocha nuestro humor cordobés.

A finales de la década de 1950 en la otra orilla del río, en los terrenos de unas huertas lindantes con la carretera de Sevilla, se empezó a edificar un barrio llamado Sector Sur, en un principio tuvo carácter benéfico-social, pues acogió a familias chabolistas de la zona.
En su primera fase, los pisos eran y son (Porque todavía existen) muy pequeños y por ser sus dueños gente demasiado humilde, median los tabiques para comprar los muebles con una guita (cuerda de esparto) la señalaban y con ese pedazo “de guita “ iban a la tienda para comprobar si le cabían los muebles o no.
Pues bien, el rumor se extendió por toda la ciudad y fue tal el cachondeo que empezaron a decirle al barrio “El de la guita”
Tanto se propagó la guasa que hasta el Ayuntamiento tuvo que adoptar medidas… Prohibiendo mediante un bando municipal que aquel que fuera escuchado decir el “barrio de la guita “sería sancionado bajo multa económica.
Pero claro, los cordobeses somos como somos y a todo le damos vueltas para poder seguir con el “ choteo…. “

En aquellos entonces, los autobuses que existían tenían conductor y cobrador. Los viajeros subían por la parte de atrás del bus y pagaban su billete al cobrador (De ahí su nombre, claro) luego, cuando querían bajar en la parada deseada decían:
- “ cobrador la próxima “
Y éste tiraba de un cable que iba a una campanilla que anunciaba al conductor que tenía que parar en la próxima.

Cuando el autobús pasaba por la zona de los pisos en cuestión, siempre había alguien que decía:
- Cobrador tire de "la guita" que en la próxima me bajo
Con las consiguientes risas que el comentario hacia a todos los viajeros.

La verdad, es que el Ayuntamiento no pudo hacer mucho …Ya que aún en estos días, los pisos, son conocidos por los de "la guita"